Qué incluye
- Verificación de que el agente consta adherido en el catálogo oficial para la categoría concreta que vas a contratar.
- Lectura del alcance: qué entregan, en cuántas páginas, idiomas, usuarios o integraciones, y qué queda fuera.
- Comprobación de quién queda como titular del dominio, de los accesos y de los perfiles.
- Revisión del desglose económico: base subvencionable, IGIC y lo que pagas tú.
- El coste de mantenimiento a partir del fin del periodo cubierto, por escrito.
Qué no incluye
- Asesoramiento jurídico formal ni redacción de contratos.
- Negociar en tu nombre con el proveedor.
- Descalificar a un agente sin motivo verificable: señalamos hechos, no impresiones.
Las cinco cláusulas donde más se pierde dinero
-
Alcance sin números
«Web profesional» no es un alcance. «Cinco páginas en español e inglés con formulario y reservas» sí.
-
Dominio a nombre del proveedor
Si el dominio no es tuyo, tu presencia online es alquilada. Es lo primero que comprobamos.
-
Mantenimiento sin precio
El bono cubre la implantación; lo que pagas después debe constar con cifra y fecha de inicio.
-
Impuesto sin desglosar
La factura debe separar la base del IGIC. Un «todo incluido» sin desglose suele esconder algo.
-
Contenidos que se dan por hechos
Textos, fotos y catálogo los aportas tú salvo pacto expreso. Si no se dice, el proyecto se atasca.
Una señal de alarma que no negociamos: si alguien te pide el certificado digital o las claves de la sede electrónica para «agilizar», la revisión termina ahí. Nadie legítimo los necesita.