Cada vez que alguien compara el Kit Digital en Canarias con el resto de España aparece la misma frase: «aquí sale más barato». Es cierto a medias, y la mitad que falta es la que decide si tu proyecto cuadra o no.
Lo que el bono cubre y lo que no
El bono se aplica sobre la base subvencionable de la factura: el precio del servicio antes de impuestos. Las bases reguladoras del programa dejaron fuera de los conceptos subvencionables los impuestos indirectos, y el IGIC es uno de ellos, igual que el IVA en la Península o el IPSI en Ceuta y Melilla.
Traducido: si tu proyecto tiene una base de 3.000 €, el bono llega hasta esos 3.000 €. Los 210 € de IGIC al tipo general los pagas tú, en el momento en que abonas la factura.
Que el impuesto sea más bajo no significa que esté subvencionado. Son dos cosas distintas que se confunden constantemente en el discurso comercial.
La comparación honesta
Con el tipo general del IGIC en el 7 % y el del IVA en el 21 %, la diferencia sobre la misma base es evidente:
| Base | Pagas en Canarias | Pagarías en la Península |
|---|---|---|
| 3.000 € | 3.210 € | 3.630 € |
| 6.000 € | 6.420 € | 6.840 € |
| 12.000 € | 12.840 € | 14.520 € |
Hasta aquí, ventaja clara para el negocio canario. El problema es que esa tabla habla de desembolso, no de coste. Y no son lo mismo.
Adelantar no es pagar
Si eres empresario o profesional con derecho a deducción plena, el IGIC que soportas en la factura lo deduces en tu autoliquidación. El impacto es de tesorería: pones el dinero antes y lo recuperas o lo compensas después. Molesto, sobre todo si el proyecto va por fases, pero no es coste.
Ahora invierte el escenario. Si estás en el régimen especial del pequeño empresario o profesional, no repercutes IGIC en tus facturas y tampoco deduces el que soportas. Esos 210 € del ejemplo dejan de ser un adelanto: son coste real del proyecto. Lo mismo ocurre, total o parcialmente, en actividades exentas o sujetas a prorrata.
La pregunta correcta no es «cuánto IGIC pago». Es «puedo deducir el IGIC que pago». La respuesta cambia el presupuesto y solo la puede confirmar quien lleva tu contabilidad.
Dónde suele torcerse el cálculo
- Presupuestar solo el importe del bono y descubrir el impuesto cuando llega la primera factura.
- Suponer que un tipo más bajo compensa el mantenimiento posterior, que también lleva IGIC y que no está subvencionado.
- Comprar equipos desde la Península sin contar la importación a efectos de IGIC y sus costes asociados.
- Dar por hecha la deducción sin comprobar el régimen en el que se está realmente dado de alta.
Cómo dejarlo cerrado antes de firmar
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Pide el presupuesto con base e impuesto desglosados
Y con el tipo aplicado indicado, no solo el total.
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Confirma tu derecho a deducción
Una conversación de cinco minutos con tu asesoría evita una sorpresa de tres cifras.
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Añade el coste posterior al periodo cubierto
Mantenimiento, licencias y renovaciones, también con su IGIC.
El detalle completo del funcionamiento del impuesto en el programa está en IGIC y el bono, y los importes por segmento con el impuesto calculado, en importes y segmentos.